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Biografía 2017-09-05T04:06:12+00:00

Manolo Paz nace en Castrelo (Cambados) en 1957. Entre 1978 y 1979 estudió en la Escuela de Artes y Oficios Mestre Mateo de Santiago de Compostela y un año más tarde trabaja como profesor en la Escola de Canteiros de Poio (Pontevedra).

En 1983 realiza la serie Satélites en la que emplea materiales como el hormigón y procesos de encofrado en ensamblajes fragmentarios de aire industrial. En el mismo año una breve estancia en Nueva York le permitió tomar contacto con nuevas tendencias a través de las visitas al MOMA y otros centros de arte de vanguardia.

A su regreso de Nueva York pasa “del satélite al monolito”, según sus propias palabras, dándole más importancia a la tierra que a los conceptos espaciales. Desde este momento su obra se centra en reflexiones sobre el valor de la cultura autóctona, de sus símbolos, de sus signos, de su material (la piedra, el granito) y su diálogo con la memoria del lugar donde se van a colocar.

En el año 1984, su participación en las exposiciones Encontros no Espazo e Imaxes dos Oitenta llamó la atención del galerista madrileño Fernando Vijande. Paz empezó a exponer en sus galerías entrando a formar parte de los circuitos nacionales de arte y participando en ferias y exposiciones colectivas en el extranjero.

En 1986 combina la madera con la piedra. La madera es presentada como peana en piezas con una estética ascensional relacionada con la verticalidad del cuerpo, del tronco antropomórfico, no exento de connotaciones fálicas, evidentes en piezas como Sipotes (1986).

En las obras de 1989 entran en juego factores más racionalistas en su obra, de equilibrios, tensiones y volúmenes, de estabilidades horizontales, y consecución de un espacio relajado alrededor de moles líticas en detrimento del límite de la admiración que imponen los hitos verticales anteriores.

Consigue la Beca Unión Fenosa de Creación Artística en el Extranjero en 1992 y regresa a Nueva York.
Ahora deja la artificialidad de la base y opta por una puesta en escena más natural de sus piezas. Trabaja en una alternativa a la talla directa y al granito, realizando esculturas ensambladas de base geométrica y constructivista, con toques neo-pop. También experimenta con el metal y comienza a trabajar con el ensamblaje orgánico de las estructuras fragmentadas de granito.

En 1994 realiza una de sus obras más representativas: Familia de Menhires o Menhires por la Paz, un conjunto escultórico de 12 piezas ubicado frente a la Torre de Hércules, en A Coruña.

Entre mediados de los años noventa y comienzos del siglo XXI Manolo Paz presenta sus trabajos de forma habitual en la galería Trinta. De entre sus exposiciones individuales destacarán en esta época las realizadas en la desparecida Estación Marítima de A Coruña (1999), en el Museo Barjola de Gijón (2000), en la Fundació Pilar i Joan Miró de Mallorca, así como las muestras realizadas en la madrileña galería Trama o en la compostelana SCQ. En esta última exposición abandona el hueco para centrarse más en la presencia de la masa en el vacío.

En 2002 realiza A dónde llega el mar, trabajo que ahora ocupa la entrada del Museo de Pontevedra donde nos introduce bajo una batea de cultivo de mejillones, tan presente en el paisaje gallego como oculta en su visibilidad.

En 2003 realiza la obra Catedrales, obra de carácter eclesiástico y de recogimiento que también anuncian dos obras del año anterior, Agua bendita y Capillas.

Realiza la cruz para el altar en la que Benedicto XVI oficiaría los actos litúrgicos durante su visita a Santiago de Compostela en 2010.

En 2011 su obra Menhir, una pieza de diez metros de altura y más de 120 toneladas de peso se instala en los accesos de las nuevas instalaciones del aeropuerto de Santiago de Compostela. Ese año es nombrado académico numerario de la Real Academia Galega de Belas Artes de Nosa Señora do Rosario en la sección de Escultura, pronunciando el discurso “A Pedra e o Home: Reflexos” y obtiene el “Premio da Cultura Galega de Artes Plásticas” y el Ayuntamiento de Cambados le concede el “Premio Ramón Cabanillas”.

En 2012 presenta en la Fundación Torrente Ballester de Santiago de Compostela A pedra e o home: Reflexos, realizada en colaboración con la Real Academia Galega de Belas Artes. En ella presentaba una serie de dibujos que acompañaban su discurso de entrada en la Academia en 2011.

Al año siguiente tiene lugar una exposición individual en el Museo de Pontevedra, Luna azul, comisariada por David Barro, en la que utiliza por primera vez el granito azul de Bahía (Brasil) y ese mismo año participa también en la colectiva Galicia Petrea, muestra comisariada por Miguel Fernández-Cid que tuvo lugar en la Cidade da Cultura de Galicia.

2014 es el año de su regreso a América. Expone en el Centro Cultural de España en Panamá (Casa del Soldado): Manolo Paz. La distancia que une. La exposición es la primera del escultor en América en muchos años y en ella se recopilan piezas en madera y piedra realizadas entre 1995 y 2013 siendo una importante retrospectiva de la obra del artista. También es parte de la selección de artistas de la colectiva Auga Doce en la Cidade da Cultura de Galicia.

Su participación en la exposición Narrativas monumentales, comisariada por el también artista Álvaro Negro en el MAC de A Coruña y en Ao carón do mar, una muestra de escultura pública en la que junto a otros escultores gallegos de distintas generaciones presenta su obra Nasa de estrelas realizada a partir de malla de acero son algunas de sus últimas acciones en el año 2016.